Covid-19

Sepultan los restos del doctor Cándido Mejía en San Pedro Sula

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Entre emociones y homenajes, colegas del gremio médico, amigos, pacientes y familiares dieron el ‘último adiós’ al reconocido doctor Cándido Ulíses Mejía

En San Pedro Sula, fallecido el miércoles por la noche tras perder la batalla contra la covid-19, que lo mantuvo interno en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, IHSS.

Su esposa e hijos escoltaron la carroza fúnebre cargando ramos de flores, mientras los acompañantes guardaron silencio en honor a la memoria del galeno sampedrano, tras llegar en una caravana que le rindió homenaje desde el IHSS, pasando por el hospital Mario Rivas, clínica Los Andes y hospital Leonardo Martínez, para culminar el recorrido en el cementerio Jardines del Recuerdo, sur de San Pedro Sula.

Mejía, internista y dermatólogo, graduado y especializado en la Universidad de Sao Paulo , Brasil, desempeñó cargos de dirección en el hospital Mario Rivas, hasta su fallecimiento, como jefe del área de dermatología. Paralelamente, el galeno servía en su consultorio privado e, incluso, relatan pacientes que lo hacía desinteresadamente sin cobrar consulta.

Colegas gremiales y compañeros de trabajo lamentaron la muerte del médico, quien instó incansablemente a la población en los últimos meses a protegerse del covid-19. Cuatro profesionales de la salud han fallecido entre ayer y hoy debido a la pandemia. En total,

Mejía sirvió como médico internista y dermatólogo en los hospitales Mario Rivas y Leonardo Martínez, además de ofrecer consultas en su oficina privada en barrio Los Andes. Sampedranos atestiguan acerca de la profusa calidad humana del médico, a quien describieron como ejemplar, noble y servicial.

La caravana de homenaje, nutrida de múltiples vehículos acompañantes y ciudadanos que lo despedían entre aplausos en las calles, inició inició en la sala del IHSS; posteriormente, se trasladó hacia el hospital Mario Rivas, donde el médico fungió como jefe de Dermatología.

Tras salir del hospital sampedrano, la caravana se encarriló hacia la clínica Los Andes, en la que el galeno tenía su consultorio. Después, el destino era el cementerio, donde finalmente, entre flores y globos blancos, los restos del noble médico serían despedidos por su familia, amigos y colegas.